El 6 de agosto de 1984 marcó el comienzo de la travesía de la Escuela Carmen de las Cuevas con la llegada de Mark Weber, el primer alumno que llamó a su puerta. Por aquel entonces, Carmen y Nacho regresaban de un año en Inglaterra y se aventuraban en un proyecto innovador para la época: una escuela de español para extranjeros y de flamenco en Granada.
Su primera ubicación, en la cercana Cuesta de la Victoria, sirvió como punto de partida hasta la primavera de 1986, cuando se trasladaron hacia su actual emplazamiento.
La Escuela Carmen de las Cuevas fue la primera escuela de español para extranjeros en la ciudad de Granada aunque ya existían escuelas de flamenco como la de Mariquilla, con una prestigiosa trayectoria.
En aquellos inicios, los recursos para la enseñanza del español eran escasos, limitados a manuales básicos y apenas se hablaba del “método comunicativo”. Las clases se basaban en la conversación, respaldadas por lecciones gramaticales donde se empleaban materiales propios y los escasos libros disponibles de español para extranjeros.
En esos primeros años, Nacho y Carmen no solo enseñaban español a sus alumnos, sino que también viajaban con ellos durante varios días, asistían a festivales de flamenco en otras ciudades u organizaban largas fiestas con todos sus amigos.
Sus programas eran muy flexibles, muchas veces daban clase en fin de semana, para viajar durante los días laborables y poder así apreciar la auténtica vida cotidiana de los distintos lugares que visitaban. Siempre buscando transmitir junto al idioma la cultura en todos sus aspectos.
Desde sus inicios como aficionados al flamenco y contando con su buena amiga y bailaora Mai Cruz, ofrecieron a sus alumnos cursos de baile flamenco de forma opcional, como parte fundamental de la cultura española.
Incluso en 1985 organizaron una noche flamenca en la que bailaba Mai Cruz ¡¡nada más y nada menos que con el cante de Jaime “El Parrón” y la guitarra de Miguel Ángel Cortés!!
Durante esos dos años en la Cuesta de la Victoria, acogieron a un puñado de alumnos, principalmente europeos procedentes de Alemania, Reino Unido, Suiza y Francia.
Con escasos recursos, ¡sin internet!, unos pocos folletos fotocopiados en cartulina bastaron para atraer a estos primeros estudiantes internacionales. ¡Casi un milagro!
La Escuela Carmen de las Cuevas ha cultivado amistades duraderas desde aquellos primeros días que han perdurado a lo largo del tiempo, ¡como su querida amiga Regine!